Para José Martín-Crespo, el trayecto era tan importante como el destino. En la década de los 50, entre sus papeles aparece la palabra manuscrita Ludografía, pero, ¿que era eso?. Tras investigarlo, la ludografía define su capacidad de convertir la carretera en un sistema de datos: cálculos de velocidad media (50 km/h), análisis de curvas y crónicas del paisaje. Sus mapas no son solo guías, son el registro de una experiencia vital al volante de su Seat 600. Más de 100 pequeños ephemeras apasionantes.
Carpeta de archivo: Provincia de MADRID. Portada de la pequeña carpeta manufacturada por José Martín-Crespo Powis para organizar sus diarios de ruta por la región. El diseño, austero y funcional, destaca por el dibujo hecho a mano de un volante de la época, símbolo de su "Ludografía". Este volumen custodia una serie de fichas manuscritas (pendientes de digitalización completa) que relatan con precisión técnica y personal sus viajes en el Seat 600 entre 1961 y 1964.
¿Qué es la ludografía? Es el registro sistemático del placer de viajar. Mi abuelo no solo anotaba destinos, sino que jugaba con las variables del camino: la velocidad constante de 50 km/h, la relación entre el tiempo y la distancia, y la transformación de un mapa en un esquema geométrico.
Los diarios revelan una España en transición. En estas fichas (1961-1964) encontramos testimonios de valor incalculable: desde el momento exacto en que el asfalto sustituía al macadán en la Sierra de Guadarrama, hasta las rutas de gestión cotidiana por Pozuelo o Fuencarral. Son mapas vivos que incluyen notas sobre el paisaje, la gastronomía y los compañeros de ruta.
Crónica del asfalto y el macadán (11 de junio de 1961): Itinerario detallado entre Colmenar Viejo y Guadalix de la Sierra. En esta ficha, José Martín-Crespo Powis documenta la transición de las infraestructuras de la época: la carretera "asfaltada hasta allí" que da paso al "macadán" y a "muchas curvas cerradas". Incluye notas sobre el paisaje (vistas de la Pedriza), hitos logísticos como la casilla de camineros y la parada social en el "Gran Hostal de Colmenar".
La métrica del viaje: Tabla de isocronas nacionales (c. 1964). En este documento maestro, José Martín-Crespo Powis convierte la distancia en tiempo de vida. Bajo la premisa de una "Velocidad media = 50 km/h", sitúa las principales capitales españolas en una línea temporal que alcanza las 14 horas de conducción. Destaca la línea roja vertical a las 8 horas (400 km), marcando el umbral crítico de fatiga y la frontera logística para las jornadas de viaje de la época.
Antes de que existieran los satélites, el abuelo ya había "domado" la forma de España. A través del "Cuadrado de 1.000 km", redujo la complejidad de la península a una estructura matemática. Sus estudios de coordenadas geodésicas y tablas de isocronas permitían predecir con exactitud cuántas horas de vida costaba cruzar el mapa, uniendo puntos extremos como Estaca de Bares y la Punta de Tarifa.
"A través de estos documentos, descubrimos que el archivo de José Martín-Crespo Powys no es solo una colección de mapas, sino el testimonio de una forma de vida. Su Ludografía —esa mezcla de rigor científico y placer por el descubrimiento— nos enseña que el verdadero viaje comienza mucho antes de arrancar el motor: empieza en la punta de un lápiz, trazando el camino más corto, calculando el tiempo exacto y soñando con el próximo horizonte."
Ahora, puedes ir a descubrir los folletos.
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